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Como antes hemos dicho que enfermedad es falta de energía, en teoría es fácil obtener energía simplemente comiendo… Y haciendo deporte, claro está.

El problema es que una persona enferma habitualmente no dispone de energía para correr una maratón, y tampoco de suficiente oxígeno para que se realicen todos los procesos del sistema inmune en el cuerpo. Por otro lado, los microbios o los virus son capaces de multiplicarse mucho más rápido de lo que nuestro sistema inmune puede engullirlos a través de un proceso llamado fagocitosis. En realidad existe una carrera contra reloj cuando tenemos una infección, ya sea vírica o microbiana.

La pregunta que hay que hacerse ahora es: ¿cómo podemos incrementar esta energía que nos falta?

En primer lugar, hay que buscar la verdadera causa, ya que la medicina sintomática no sirve para nada, excepto para crear dinero a las grandes multinacionales farmacéuticas.

Obviamente, estas empresas no tienen ningún interés en desarrollar una medicina curativa con tal de no perder ventas. No hay que olvidar que un paciente sano deja de ser un comprador de medicamentos. Es más, hemos podido observar la retirada de muchísimos medicamentos funcionales en los últimos 40 años, sustituidos por otros medicamentos “más modernos”, que en vez de curar, sólo tapan los síntomas, manteniendo al paciente enfermo cuanto más tiempo, mejor. Las peores son las llamadas pastillas “de por vida”, que no son más que un engaño a gran escala, donde además todos los involucrados en el negocio ganan. Como el paciente habitualmente confía en la medicina convencional, es la víctima de este fraude legal. Para incrementar la energía, debemos evitar todo tipo de toxinas, ya sean las clásicas conocidas como: fumar, el alcohol o las drogas, (da lo mismo que sean legales como ilegales, en ambos casos se trata de toxinas) y la comida industrial inadecuada, fabricada con sustancias nocivas.

Al mismo tiempo podemos incrementar la energía del enfermo con el aporte de cariño y amor ¿Qué es amor?:18955

La definición de amor en términos biofísicos, para mi, es resonancia. Se crea cuando hay resonancia entre personas, animales, plantas. Esta misma resonancia permite el incremento de energía creando un vórtice energético entre ambos, que produce armonía y bienestar… También llamada felicidad. 🙂 Cuando experimentamos amor, experimentamos cómo fluye la energía entre ambas partes de manera infinita. Para que fluya la energía se necesita un medio conductivo. Las sales y minerales de nuestro cuerpo son los responsables de la conductividad eléctrica y el flujo de los iones. Si incrementamos la conductividad en nuestro cuerpo, permitimos un mejor flujo energético. De manera simplificada se puede decir, que las sales y minerales son los cables invisibles de nuestro cuerpo eléctrico. Cuanto mayores sean los cables, mejor fluirá la energía.

La principal y mejor manera de conseguir más energía en un cuerpo enfermo, es aumentando la combustión, y como antes ya lo hemos dicho, esta combustión necesita oxígeno, esencial durante todos los días de nuestra vida. Para incrementar la energía, se necesita incrementar la eficacia de la combustión y por lo tanto del oxígeno ya que sin él, no hay combustión posible.

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Podemos observar en la llama del fuego que aunque utilicemos la misma cantidad de gas en ambos casos, sólo si hay suficiente oxígeno presente, la llama del quemador es azulada y mucho más caliente, que la llama amarilla sin oxígeno.

Podemos resumir que nuestro cuerpo con tal de generar energía utiliza la oxidación para tener una combustión óptima. Al mismo tiempo, la oxidación ayuda a mantener el equilibrio alcalino-ácido necesario para su buen funcionamiento. Los glóbulos rojos o hematíes de la sangre, transportan este oxígeno tan necesario. Existe otra substancia capaz de hacer lo mismo, que es el dióxido de cloro, que básicamente no es otra cosa que sal y oxígeno visto de manera simplificada. Esta substancia, al igual que los glóbulos rojos, también es capaz de almacenar el oxígeno y al igual que la sangre, lo libera en la zona más ácida, a través de una reacción, cuando se desintegra la molécula de dióxido de cloro -durante el proceso de oxidación- en sal por un lado, y en oxígeno por otro lado. Esta desintegración, libera muchísima energía electroquímica, que a su vez elimina los patógenos ácidos de nuestro cuerpo, convirtiéndolos en “cenizas” alcalinas. En mi libro ” Salud Prohibida” se explica este proceso de manera más detallada.